EL PAÍS DEL CENTRO ALGUNA VEZ FUE COLONIA
por Martina Cafaro
China es el país con mayor tiempo de hegemonía regional en la historia que conocemos. Sin embargo, hubo un tiempo, donde ingleses y alemanes llevaban la batuta. ¿Qué fue lo que pasó?
Internacional - Por Martina Cafaro
21 de marzo de 2025
Zhōngguó (中国 = China) significa ¨el país del centro¨ o ¨país central¨. Si miramos un mapa desde el continente asiatico, China está, en efecto, en el centro. Conectó durante miles de años el continente Occidental pasando por los países de habla italiana, inglesa, y latina hasta llegar al extremo de Mongolia y la frontera con la actual Rusia y territorios de Japón, el país del sol, e Indonesia. Hoy China aparece como el gran país asiatico, no sólo por sus niveles económicos (este año anuncian un crecimiento de 5 puntos de su PBI), donde hablar de crecimiento a tasa china es ya un concepto creado por la experiencia del país del centro, sino también por representar el 20% de la población mundial. China es, de hecho, enorme. Y lo fue antes y luego del siglo XIX, pico de las consecuencias de la Revolución Industrial. Sin embargo, en la larga historia que data China, también tuvo un siglo de humillación, un siglo de cuasi-colonia.
A principios del siglo XIX Occidente se encontraba en un grave déficit comercial con Oriente; le compraba mucho a China pero China no le quería comprar nada. Hasta que los ingleses introdujeron el veneno que abriría las puertas al gran país asiatico: el opio. ¨Entre 1813 y 1833 China duplica sus exportaciones de té, pero multiplica por cuatro sus importaciones de opio¨ (Peyrefitte). Si bien hay incipientes castigos a los vendedores del opio, durante las primeras etapas, las zonas portuarias favorecidas, como Cantón, hicieron la vista gorda por las ganancias que traía la venta del nuevo oro. Recién en 1836, por primera vez la balanza comercial se torna deficitaria y el Emperador incentiva la deliberación de la problemática: los moralistas sostienen una política fuertemente punitivista, mientras otro bando plantea la legalización o plantación propia del opio.
Tras años de una política exterior aislacionista china, no se piensan las consecuencias en las relaciones internacionales con Gran Bretaña y otros países de Occidente, de las decisiones tomadas para combatir la adicción al opio al interior de China. Los moralistas vencen el debate frente al Emperador y se endurecen las penas por consumo y venta del opio: 20.619 cajas de opio de traficantes occidentales son quemadas en público (Peyrefitte). Así, se profundiza el debate en Londres sobre las relaciones bilaterales y la exigencia de tomar una medida frente a la ¨provocación china¨. Se origina la primera batalla de las Guerras del Opio en mares asiáticos: la flota británica se abre paso. Esto es el inicio del fin de un Imperio Dinástico, y el comienzo del siglo de la humillación. En 1842 se firma el Tratado de Nanking donde China cede la isla de Hong Kong como resultado de la derrota bélica.
Desde comienzos del siglo XIX el Imperio Chino comienza a perder la capacidad de control de sus territorios tanto por sublevaciones internas como por la fuerte presión extranjera en el interior. Para 1860 cada vez más los territorios continentales chinos se iban ocupando por extranjeros, haciendo de algunas zonas enclaves ingleses o alemanes. La combinación de dicha presencia, los deficits comerciales y la presion impositiva para sustentar los enfrentamientos contra Gran Bretaña ejercieron una presión en la población china contra el Imperio y emergió un sentimiento nacionalista antiextranjerista. Durante 1850 a 1875 todos los esfuerzos del Emperador estaban puestos en atenuar las sublevaciones populares y detener la crisis interna provocada por la gran rebelión Taiping. A su vez, la derrota francochina de 1885 redujo el prestigio, la independencia y la resistencia china, y comienza a desvanecerse el dominio de otros territorios: su influencia en Vietnam cedida a Francia, de Corea anexada al Imperio Japonés como colonia a raíz de la guerra sino-japonesa de 1894/95 y la zona de Manchuria ocupada por japoneses y rusos. En 1899 estalló la olla: la Rebelión de los Boxers impone altas indemnizaciones a China hacia Gran Bretaña, y el fin de la dinastía Qing es inevitable. En 1911 se alza la República de China luego de un siglo de sometimiento y ocupación extranjera, que fragmentó los territorios chinos y socavó su soberanía. Los traumas psicológicos en la población estuvieron marcados por un sentimiento de inferioridad de la cultura china poco común en su historia. Sin embargo ese sentimiento será retomado, porque si bien el siglo XX estará marcado por un fuerte anti confucianismo (filosofía ética y religiosa cuyo centro son las relaciones familiares, la virtud moral, y una reverencia por la educación y la cultura) proveniente del maoísmo. ¨El común denominador en la tarea política emprendida por los líderes de la China moderna fue la determinación por evitar toda reedición de la etapa comenzada en 1893 y reinstalar a China en su debida posición en el sistema internacional¨ (Jorge Malena).
Miles de años pasaron y China sigue ahí, fragmentada con su conflicto con Taiwán, pero habiendo recuperado Hong Kong, en plena disputa cara a cara con Estados Unidos por la hegemonía global ¿Qué es lo que le garantiza a un país seguir existiendo? China es, de los países más antiguos que conoce la historia humana, y una de las grandes cosas a que se lo debe es a esos resabios del confucianismo, donde fueron recuperando aquello que más los hace sentir: la particularidad china. Excepcionalmente diferentes, la cultura china, confuciana, reivindicó su excepcionalidad, sintiéndose por encima de las superficialidades occidentales. El siglo de la humillación permitió a china aprender las consecuencias de darle la espalda a un mundo que no para de tocar tu puerta. China se reinventó con los aprendizajes del ¨ nuevo mundo ¨ y los capitalismos emergentes, pero siempre bajo la premisa del interés nacional. Y sobre todo, el recuerdo vivo de los extranjeros ocupando su territorio: a eso no se vuelve jamás.


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